Minas Tirith: Ciudad de Reyes
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martes, 26 de octubre de 2010

Los elementos de la narración en "Sally" de Asimov.

A principio de curso, introdujimos a vuestros compañeros de 1º de ESO en el concepto de las NARRACIONES. En su nivel más simple, el que vimos con vosotros y que sólo os recuerdo a los demás, la narración es un texto en el que se explican los hechos que les ocurren a unos determinados personajes en un tiempo y espacio delimitados. El tema será precisamente qué les ocurrirá. Los personajes, a aquellos – ¿os habéis enterado que la R.A.E. ha fulminado la acentuación diacrítica en los demostrativos? - a los que les suceden esas cosas que explica el tema. El tiempo, cuándo les ocurrirá, y el espacio, dónde se desarrollarán los acontecimientos. Cuatro elementos básicos de las narraciones: tema, personajes, espacio y tiempo.

La estructura más simple es la siguiente: planteamiento, nudo y desenlace. En el planteamiento, se presentan los personajes, el tiempo y el espacio, y se presenta el tema o anécdota; en el nudo o desarrollo, sucede la anécdota, los hechos narrados, los problemas a los que se enfrentan los personajes. Por último, en el desenlace se resuelven los conflictos creados durante el desarrollo y se alcanza el final de la narración.

Además, en este primer momento distinguimos entre dos tipos de NARRADORES: primero, el narrador omnisciente o externo, que narra en 3ª persona gramatical sin participar en la historia, desde fuera y que sabe todo cuanto ocurre en la narración; segundo, el narrador protagonista o interno, que emplea la primera persona gramatical (yo, nosotros) e interviene en la historia, desde dentro.

Para ejemplificar este sencillísimo concepto os traigo un cuento de Isaac Asimov, patriarca de la ciencia ficción del que ya os hablé hace poco, hermoso, brevísimo y que puede ocuparos menos de una hora de vuestro tiempo, y depararos, creedme, un auténtico placer. Su título es “Sally”, y yo lo descubrí en la maravillosa recopilación El robot completo, editada en 2008 por Luis G. Prado, director de la editorial Alamut. Merece mención su labor, no sólo en esta obra, sino en cualquiera que lleve su sello: ciencia ficción de calidad, atendiendo no sólo a figuras consagradas, sino también a promesas, jóvenes, experimentales y auténticos outsiders; magníficas traducciones, una corrección impecable, libros hermosos en su formato... Reíros – sé que lo haréis, aunque no os invite XD -, pero los que amamos los libros agradecemos la labor de editores como Luis, que completan su labor con un contacto extraordinario con sus lectores y clientes. En fin, me desvío, como siempre. Decía que hoy os iba a hablar de este breve cuento de Isaac Asimov titulado “Sally” para ejemplificar los elementos de la narración.

“Sally” es un texto narrativo porque se nos cuenta qué les ocurre (tema) a unos personajes en un espacio y un tiempo determinados. Veamos, además, su estructura de planteamiento, desarrollo y desenlace al tiempo que somos más específicos.

En el planteamiento de su cuento, Asimov nos presenta a sus principales personajes: un agradable anciano llamado Jacob – o Jake – Folkers; un malvado empresario, el señor Gellhorn; una secretaria, la señora Hester, y, sobre todo, 51 coches-robots, inteligentes y automáticos, uno de los cuales se llama Sally – sí, tienen género diferenciado: los todoterrenos eran chicos y los descapotables, chicas, por ejemplo –. Se nos presenta el tema: el anciano Jake tiene una granja donde “cuida” de los coches-robots retirados o desechados. Se han convertido en piezas de coleccionista, y sus motores y cerebros positrónicos (la “mente” de los robots, tal y como los imaginó Asimov en la década de 1940: alucinante) son muy codiciados. El malvado señor Gellhorn – siendo un relato tan breve, Asimov va al grano: desde que abre la boca, se nota que es malo con malicia, a mala baba – quiere comprárselos, y el anciano Jake se niega y lo echa de allí.

También se nos presenta en este planteamiento el ESPACIO (esa especie de ONG para coches robots que Jake ha montado en su granja) y el TIEMPO (el futuro robótico que imagino Asimov: para que me entendáis, imaginaos Estados Unidos hacia el 2200, más o menos).

Pasemos al desarrollo o nudo, donde se producen los acontecimientos planteados antes: Gellhorn – el malo – no acepta la negativa de Jake y decide robarle lo que desea por la fuerza. Dos días después, se presenta con unos matones y, a punta de pistola, le obliga a llevarlo hacia los garajes donde descansan los coches-robots, inteligentes, automáticos, poseedores cada uno de su personalidad, sus manías, rarezas, gustos infantiles, tragedias... Sobre el resto de lo que ocurre en el desarrollo y todo lo que se resuelve en el Desenlace o Conclusión, eso es cosa vuestra. 15 páginas. Eso es todo. Un cuento al que realmente vale la pena asomarse, casi sin esfuerzo y sin apartaros demasiado tiempo de la misión de despoblar Italia con el Assassin's Creed o de ganar seis Champions con el Racing en el Fifa. Que ya os vale. Si le echáis un vistazo, desde la primera línea veréis que clase de narrador es, y encontraréis todos los elementos de la narración casi antes de pasar la página. ¿Seréis capaces, no? Hasta la próxima, salud a todos.