Minas Tirith: Ciudad de Reyes
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domingo, 24 de abril de 2011

Adverbiales Consecutivas en El Refugio


Día de resaca de libros, rosas y disfrute del final de nuestras vacaciones. Como el mal tiempo parece empeñado en alejarnos a todos de cualquier atisbo de playa o buena excursión, atendamos un poco a este espacio. Para hoy, unas palabras de elogio hacia vuestros compañeros de 4º de ESO: durante este curso han trabajado con solvencia las oraciones compuestas, y antes de emprender el viaje de fin de curso, logramos ver los nueve tipos principales que esquematizamos en un post ya bastante lejano. Esta entrada se referirá, de forma específica, al análisis de una de las subordinadas adverbiales que más fallos acarrea, las Consecutivas. Además de aclarar – espero – todos los pasos para analizarlas correctamente, hablaremos del tercer libro de una de las mejores trilogías de los Reinos Olvidados: El elfo oscuro, de R.A. Salvatore. Ese tercer libro se titula El refugio. Hay unanimidad entre mis amigos que lo han leído en que esta tercera parte es la peor de la trilogía, opinión que comparto, pero ello no implica que sea un mal libro y que no merezca la pena conocerlo: tiene más que ver con las dos extraordinarias primeras partes, La morada y El exilio, que eran simplemente excelentes. No siempre podíamos – aunque lo deseáramos – pedirle obras maestras a Salvatore. Fijémonos pues, en el argumento de El refugio, que oculto debajo del ya mencionado recurso del Spoiler – por si alguien no ha leído las primeras partes de la trilogía – y después nos centraremos en el análisis de las Subordinadas Adverbiales Consecutivas.

ARGUMENTO DE EL REFUGIO, TERCERA PARTE DE LA TRILOGÍA EL ELFO OSCURO (clic para expandir, yo me leería antes las dos primeras partes...)

El exilio (Libro II de El Elfo Oscuro) había acabado con uno de esos “momentazos” que se convierten en memorables para los amantes de la fantasía épica. Drizzt y sus amigos – la pantera Ghenwyvar, el enano svirfnebli Belwar Dissengulp y el pobre Clak – habían logrado sobrevivir a duras penas al último y demoníaco intento de la matrona Malicia Do'Urden – la madre de Drizzt – de exterminarlos a todos para congraciarse así con la diosa Lloth. En su último y desesperado intento, Malicia había levantado de entre los muertos al mismísimo padre de Drizzt, el antiguo maestro de armas Zaknafein, convirtiéndolo en un terrible espectro guerrero, un zin-carla, y lo había lanzado contra su propio hijo, al que Malicia odiaba más que a nada en el mundo. Sin embargo, tras las aventuras en la Infraoscuridad y la captura a manos de los odiosos ilícidos, Zaknafein había logrado resistir a la malvada voluntad de la matrona y... Por mucho que esto esté bajo la marca del spoiler, leedlo vosotros mismos en los magníficos capítulos 24 y 25 de El refugio. Vale la pena. En cualquier caso, Drizzt y sus amigos habían salvado la vida por los pelos y tras enormes peligros, y se había convencido finalmente que nunca estaría a salvo en la Infraoscuridad, pues el rencor de su familia no se extinguiría mientras quedara vivo uno solo de ellos; más aún, todos los drows de Menzoberranzan pretendían ahora la fama y gloria que supondría matar al renegado hijo de Malicia. Tras comprender esto, os decía, Drizzt decide al final de El exilio abandonar la Infraoscuridad para siempre y salir a la superficie, a los Reinos Olvidados. En El refugio R.A. Salvatore nos narra las primera peripecias de su célebre personaje en la superficie de Faërun.

La tierra a la que llegará se encuentra en el lejano Norte, aún no en el Valle del Viento Helado, pero sí más allá de Sundabar. Los problemas con los que se encuentra al principio del libro reflejan lo traumático de un cambio de vida radical, en todas sus facetas. Acostumbrado a la oscuridad perpetua de la vida bajo tierra, a Drizzt le llevan semanas soportar a duras penas la luz del Sol; todas sus prendas o armas se desvanecen al contacto con la luz del día. Todo cuanto le rodea es nuevo y desconocido para él: desde una montaña, las nubes, los animales salvajes, los árboles a las construcciones de los humanos y el ajetreo de un asentamiento “normal”. Él sólo había conocido fortificaciones en perpetuo estado de alerta ante las incursiones de los drows, y jamás había concebido una existencia plácida como la de un pastor, un comerciante o un artesano. Además, se encuentra muy solo, acompañado sólo por Ghenwyvar, como le ocurrió al iniciarse El exilio.

Sus primeros acercamientos a la gente de la superficie son catastróficos: aunque él sea, como ya sabemos, noble, justo y de buen corazón, su aspecto sigue siendo el de un Elfo Oscuro, un Drow: piel oscura, pelo blanco, estatura media y ligerísima complexión. Y en la superficie, los drows están entre las más temidas – y odiadas – criaturas de Faërun, por su interminable historial de sanguinaria y cruel violencia. Así que Drizzt sufre en sus carnes la incomprensión y el rechazo por cuestiones raciales, sin que nadie se atreva, al principio, a conocerle como individuo. Casi todos huyen gritando aterrorizados y otros, los menos, intentan matarlo en cuanto se pone a tiro de sus espadas, flechas o hechizos.

En este libro empezarán a desarrollarse rasgos que luego eclosionarán en uno de los mayores y más complejos héroes del imaginario de la saga de los Reinos Olvidados. Su recto sentido de la justicia, su estoicismo, su disposición a jugarse la vida por gente que le desprecia, sin esperar nada a cambio, una tendencia a la vida solitaria y el secreto anhelo de ser aceptado, de ser amado, que en suma mueve a todas las criaturas de este y otros tantos mundos fantásticos.


Muy pronto, los rumores sobre la aparición de un drow en la superficie llegarán a aventureros avezados, como el grupo de Paloma Garra de Halcón; pero también a un grupo de malvadas criaturas, encabezadas por un cachorro de barje – un diablo menor – y su gigante de la colina doméstico, que intentarán que las culpas de sus pillajes, robos y asesinatos caiga sobre la mala fama de Drizzt Do'Urden. El conflicto está servido. No está mal como bienvenida a su nuevo “hogar”.

Con todo, el personaje clave de El refugio se llama Montolio. Se trata de un antiguo y anciano vigilante, servidor de la diosa Mielikki, que se había retirado a una vida de ermitaño retirado. Será Montolio el que por primera vez vea las auténticas virtudes y valor de Drizzt, y paradójicamente, lo hará sin necesidad de ojos, pues se había quedado ciego mucho tiempo atrás. Gracias a él, Drizzt aprenderá a sobrevivir, los aspectos fundamentales de la vida en Faërun. Será, a un tiempo, mentor, maestro, amigo y padre.


Si queréis saber como se salda la primera aventura fuera de la Infraoscuridad de este legendario héroe, Drizzt Do'Urden, no dejéis de leer esta culminación de la magnífica trilogía El Elfo Oscuro de R.A.Salvatore.

Tras este repaso al argumento de El refugio, extraeremos del libro algún ejemplo de oración subordinada consecutiva y lo analizaremos paso por paso. Primero, refrescemos el concepto, muy sencillo.

Las subordinadas adverbiales consecutivas expresan una CONSECUENCIA de la acción expresada en la oración principal. Es decir, en la oración principal pasa algo, se expresa algo, que tiene como consecuencia lo que expresa la subordinada.

Veamos este ejemplo, que encontré en el primer capítulo, Lecciones malolientes, en la página 628 de la edición que manejo:


Drizzt entendía la lengua goblin, pero el dialecto del gnoll era tan extraño que sólo alcanzó a entender unas pocas palabras, «amigo» y «líder» entre ellas.


Mirémosla con atención: hay una oración principal, 'el dialecto del gnoll era tan extraño'. Un gnoll es una malvada criatura, humanoide de dos metros que recuerda bastante a una hiena; pues bien, habla de una forma muy rara, con un dialecto muy incomprensible. Este hecho, expresado en la oración principal, tiene una consecuencia posterior: que Drizz casi no le entienda. Esa consecuencia es precisamente la proposición subordinada adverbial consecutiva: 'que (Drizzt) sólo alcanzó a entender unas pocas palabras'.

En las consecutivas solemos emplear dos nexos correlativos. TAN... QUE, TANTO... QUE son los más habituales. Sin embargo, la primera parte del nexo (en este caso, TAN) es, además de un nexo, un adverbio normal dentro de la oración, y debemos ponerle función como a cualquier adverbio.

Veamos como analizaríamos esta consecutiva.

1 – Primero, analizaremos las categorías gramaticales de todas las palabras:

2 – Después, las agrupamos en Sintagmas. Recordad que, aparte del Nexo, no puede quedar ninguna palabra “suelta”: si os ocurre eso, volved a mirar, que se os ha pasado algo. Quedaría algo parecido a esto:
3- Ahora, tras hacer esto, vemos que hay dos Sintagmas Verbales, dos verbos conjugados: 'era' y 'alcanzó'. Ello implica que tiene que haber dos oraciones. ¿Cuál será la principal y cuál la subordinada? La principal es independiente, la dominante, mientras que la subordinada sólo cumple una función hacia aquella y no tiene sentido por sí sola. Busquemos el nexo, en este caso los dos nexos correlativos, y delimitemos principal y subordinada. Pero no os olvidéis que, ya en el segundo paso, al 'nexo'-adverbio TAN ya le hemos puesto su función respecto al adjetivo extraño: un simple Complemento del Adjetivo.

4 – Ya hemos delimitado cuál es la subordinada. Como siempre, ahora la analizamos por completo, olvidándonos del análisis de la principal. Cuando acabemos, recordad que tratando de subordinadas, la unión del Sujeto y el SV no producirá una oración, sino una PROPOSICIÓN.
5 – Acabado el análisis de la subordinada adverbial, tenéis que pensar que esa PROP tiene que tener una función respecto al verbo principal, y siempre será de COMPLEMENTO CIRCUNSTANCIAL, en este caso, de CONSECUENCIA. Acabemos el análisis de la principal.
Y con esto, hemos acabado el análisis. Espero que no os suponga ningún problema. Prestad atención al nexo correlativo – TAN -, y no olvidéis que cumple una doble función: la de introducir la subordinada adverbial, pero también la suya propia como adverbio normal, en este caso de complemento del adjetivo al que acompaña y cuantifica.

Ánimos a los valientes que hayáis llegado hasta aquí. Aunque sólo sea por eso, echadle un vistazo al libro de El refugio buscando más consecutivas y practicad su análisis. Espero que el post haya sido de utilidad: si aún persiste alguna duda, armaos de tiza o boli y venid a verme. Un saludo, que acabéis de pasar buenas vacaciones.


lunes, 14 de febrero de 2011

Día de los Enamorados con los Wyvernspur


Día de los Enamorados, y la gente se debate entre dos posiciones: vivirlo intensamente, rodeados de peluches, al acecho de bombones, cartas – en estos tiempos, estiláis más notas en vuestros muros de facebooks y tuentis – y miradas envueltas de promesas, o renegar de todo lo que huela a consumismo y a días prefabricados por “El Corte Inglés”. Sea cual sea vuestra posición, intentaremos poner en perspectiva el post de hoy, y adecuarlo a esta celebración tan odiada por algunos y tan esperada por otros tantos. Hablaremos de un libro de fantasía épica, de la saga de los Reinos Olvidados, que se centra en una hermosa historia de Amor. El libro se titula El espolón del wyvern, de Kate Novak y Jeff Grubb, y es la segunda parte de El tatuaje azul, del que ya os hablé en una entrada anterior.

Los libros de fantasía épica no son precisamente parcos en romances o historias amorosas: desde la pasión que siente el elfo oscuro Drizzt Do'Urden por la Dama Alustriel de Luna Plateada en los Reinos, el matrimonio entre la fogosa Cattie-Brie y el bárbaro Wulfgar; en la Dragonlance, recuerdo ahora mismo el triángulo amoroso entre Laurana, Tanis y Kitiara, la trágica historia de Huma, enamorado de una hembra de Dragón Plateado... y son muchas más. El amor entre Aragorn y Arwen, o de Gimli por Galadriel, son ya célebres. En las Crónicas de Belgarath, son pocos los personajes que no encuentran pareja a lo largo de los diversos libros, incluso el siempre soltero Seda, que acaba subiendo al altar junto a la margravina Liselle. Son demasiados ejemplos para el objeto de un post como este. Por eso, hoy nos fijaremos en una historia más sencilla, entre dos personajes que solo aparecen en este volumen: el aristócrata Giogioni Wyvernspur y la misteriosa hechicera Catling, idéntica en físico y aptitudes a la aventurera Alias de Westgate.

El espolón del wyvern no es una novela romántica: tiene todos los elementos del género, como un malvado hechicero envuelto en una conspiración, un protagonista con más poderes de los que sospecha, una intriga entre la que asoma una reliquia de la noble familia Wyvernspur. En inglés, por cierto, “Wyvernspur” significa precisamente “El espolón del Wyvern”, un animal fantástico parecido a un dragón pequeño. En cualquier caso, los autores añaden a esos rasgos “típicos” una historia de amor bien trazada, verosímil y hermosa, y por ello he juzgado oportuno hablaros de este libro hoy aquí.

En efecto, me gusta la evolución que sufren ambos personajes, los dos enamorados, ambos magníficos ejemplos de personajes redondos – recordad, los que sufren variaciones y cambian a lo largo de la obra: el Amor cambia a Giogi y a Cat. Les cambia la vida totalmente. Les mejora, en ambos casos. Al empezar a leer El espolón del Wyvern, es casi inevitable que Giogioni Wyvernspur, el protagonista, nos caiga tremendamente mal. Kate Novak y Jeff Grubb, los autores, nos lo presentan como un joven despistado, torpe, aristocráta – es decir, muy rico -, poco amante del trabajo y de los esfuerzos, que se cree poseedor de un gran sentido del humor, y que es considerado por sus amigos y familiares como un “inútil” sin talento alguno.



Muy pronto su vida entrará en contacto con una misteriosa hechicera, Catling, a la que conocerá mientras se ve envuelto en el misterio que agita la tranquila vida de su familia: la desaparición del espolón del Wyvern, una reliquia con poderes mágicos que han custodiado durante quince generaciones. Como tantos amores de la vida real, el suyo no puede empezar peor. Cuando la ve por primera vez, Giogi prácticamente la considera una delincuente, descarada, arrogante, poco femenina y para nada atractiva. Por su parte, cuando Cat se cruza con nuestro protagonista a duras penas podrá disimular su desprecio; y, sin embargo, a medida que avancemos por las páginas de este libro (editado por Timun Mas en 1992), veremos que esa repulsión y asco iniciales van variando, lentamente, como en el Amor, hacia otra percepción: primero simpatía, después admiración vacilante, y por último... Bueno, eso mejor no os lo chafo, por si queréis adentraros algún día en las páginas de esta buena novela sobre los Reinos Olvidados. En cualquier caso, os aseguro que si comparamos al Giogi inicial y al Giogio del final del libro – ya enamorado de Cat – es casi imposible reconocerlos. ¿Demasiado osado hablar de una Metamorfosis por Amor? Juzgad vosostros.

El amor entre Giogi y Cat no es el único aliciente para leer este libro. En este post tan atípico no hemos tratado con profundidad ningún concepto de clase, pero ya sabéis que no hay libro que no nos vaya a enseñar nada. Si os animáis a leerlo, veréis, aunque no le dediquemos una entrada específica en este blog, que podéis aprender muchas cosas con él, además de disfrutar de una buena aventura, bien escrita, y con sus momentos de acción, pelea, violencia, intriga, traiciones y revelaciones sorprendentes. Fijaos, tramas y amoríos aparte, en el tratamiento de los diálogos, sus buenas descripciones – las topografías de la mansión de los Wyvernspur o las prosopografías de los personajes principales, como Giogi, Olive o el malvado Flattery -, cuestiones de vocabulario y ortografía, etc. Leer cualquier libro es un sinónimo de estudiar nuestra asignatura: a veces, incluso sin ser conscientes de ello.

Por último, aunque El Espolón del Wyvern sea parte de la trilogía del Tatuaje Azul, puede entenderse lo suficiente si la léeis como obra independiente: como máximo, perderéis algunos detalles sobre Alias, el origen de Cat y el papel de esa halfling insoportable, caradura y manipuladora de Olive Ruskettle. Que lo disfrutéis, y acabéis de pasar un buen Día de los Enamorados. Saludos, nos vemos en clase.

domingo, 27 de junio de 2010

Predicados nominales y verbales en El tatuaje azul.

La lección de hoy siempre me deja la misma impresión: es obvia, sencilla y fácilmente asequible para todos, pero desaparece como una nebulosa en cuanto dejamos atrás el último ejercicio. El asunto, sencillo, que nos ocupa es la diferenciación entre los predicados nominales y los predicados verbales, que ampliamos en sintaxis de 3º de ESO. Ya sabéis que las oraciones con predicado nominal son aquellas cuyo verbo conjugado sea copulativo, es decir: ser, estar o parecer. Los verbos copulativos no tienen fuerza semántica: el significado nos lo facilita el predicado nominal, a través de un atributo. Por el contrario, las oraciones tendrán un predicado verbal cuando NO empleen ninguno de esos verbos copulativos; pueden conjugar cualquiera de los otros verbos del castellano.

El concepto, por sencillo, no exige mayor explicación, por lo que este post se sumergirá con mayor celeridad de la habitual en la fantasía épica. El libro del que os hablaré hoy fue el primero que me sumergió en un universo fascinante: los Reinos Olvidados. Originalmente, Forgotten Realms fue un exitoso módulo para el juego de rol de Dungeons & Dragons; al calor de esta cosmogonía iniciada entre dados de 20 caras, surgió, de la mano de muchos y variados autores, un compendio de grandes libros ambientados en el fantástico mundo de Faërun. Se escribieron novelas o trilogías y series varias sobre los más renombrados héroes o villanos de los Reinos: Ed Greenwood se ocupó del mago más grande del mundo, Elminster; de la pluma de R.A.Salvatore surgieron las sagas de personajes inolvidables como el clérigo Cadderly, el asesino Artemis Entreri y, por supuesto, el elfo oscuro Drizzt Do'Urden. Richard Awlison explicó la catastrófica Era de los Transtornos en su magistral tetralogía del Avatar, mientras que Jeff Grubb se unió al ya mencionado Greenwood para narrar la ascensión y decadencia de Cormyr. Los Reinos Olvidados son vastos, y aún hoy no he leído ni la mitad de lo publicado en España de la mano de la editorial Timun Mas; aquel que quiera hacerse una idea de lo amplio de la colección, puede echar un vistazo a la lista de tomos publicados hasta hoy.

Hoy, os decía, os hablaré del libro que me introdujo en este mundo por primera vez: se trata del primer libro de una trilogía atípica, casi independiente el segundo volumen salvo la participación secundaria de una personaje halfling. Hay quien la llama 'Trilogía de los Reinos Olvidados', y otros se refieren a ella, mediante heteronimia, como 'Trilogía del Tatuaje Azul'. Precisamente así se titula, El tatuaje Azul, obra de Kate Novak en colaboración con Jeff Grubb, ambos primeras espadas de la estadounidense TSR, publicada por Timun Mas en 1996 y traducida por Marta Pérez. Elegido aleatoriamente en la estantería de una librería, fue una feliz coincidencia que me llevó a un magnífico inicio en el mundo de los Reinos. Concebido como uno de los libros introductorios en una saga, la de los Reinos, concebida sin un orden cronológico de lectura, supone un magnífico primer vistazo de las tierra de Faërun, al sur del gran desierto de Anauroch, más allá del bosque encantado de los Elfos, donde, dicen, aún se erigen las ruinas legendarias de Myth Drannor, esbozada apenas la imperial capital de Suzail; también se apuntan con acierto el clima entre los aventureros, las conspiraciones en las corruptas ciudades, los peligros de los viajes en tierras salvajes y la presencia de enormes desafíos como temibles magos, diestros y crueles guerreros, razas inmundas y alevosos intereses ocultos.

El tatuaje azul tiene un inicio intrigante: una aventurera llamada Alias se despierta tras una enorme borrachera en una habitación de un tugurio de mala muerte, cerca del Lago de los Dragones; aún bostezando, repara en un intrincado y elaboradísimo tatuaje azul que reluce en todo su antebrazo. Espantada, intenta recordar el origen del tatuaje, descubriendo una absoluta amnesia sobre las circunstancias que la llevaron a ese lugar.

En su desorientado viaje, intentando averiguar las circunstancias del misterioso tatuaje, se unirán a Alias un semidragón, al que llamará Dragonbait, un mago turmita llamadoAkabar Bel Akash, y la descarada y ambiciosa trovadora halfling Ruskettle. Muy pronto asistiremos a la extraordinaria naturaleza del tatuaje azul de Alias, que refulgirá mágicamente poseyendo en extrañas circunstancias a la protagonista en explosiones coléricas. Novela escrita con encomiable ritmo, precisión en las descripciones de tipos y paisajes y un profundo conocimiento de los usos de la saga, incluso nos presentará por primera vez, aunque muy esbozadamente, a personajes claves del universo como el rey cormyta Azoun IV, su mago Vangerdahast o el legendario Elminster, que permanecerá en el anonimato mientras ayuda a Alias a desentrañar el significado oculto de su mágico tatuaje. Las aventuras se sucederán, y veréis, de sumergiros en su lectura, por primera vez el puntilloso sentido del humor y de la dignidad de los grandes Dragones, concretamente de la colérica y socarrona Mistinarperadnacles Hai Drac, también conocida como Mist la Roja; además, atravesaréis los peligros del Desfiladero de las Sombras, experimentaréis por primera vez el unánime terror que suscitan los manejos de los liches, y veréis enormes explosiones de magia. Para mí, lector muy sumergido en el universo Dragonlance, la espectacularidad y las magnas proporciones de los duelos mágicos que se exhiben en los Reinos Olvidados fueron absolutamente deslumbrantes. Sin querer entrar en debates sobre el carisma de personajes como Raistlin Majere o Magius frente a Elminster o alguno de los más grandes Magos Rojos de Zhay, parece razonable pensar que los hechiceros de Faërun exhiben un mayor poderío arcano que los que moran en Krynn. En cualquier caso, la predilección por unos u otros es cosa vuestra, os invito a disfrutar de ambas sagas, sin que una preferencia tenga que porque ser excluyente.

Ejemplificar un concepto tan sencillo como el que nos ha ocupado en este post – os recuerdo, la diferenciación entre predicados nominales y verbales – sería casi un insulto a vuestra inteligencia, así que os invito a que vosotros mismos señaléis en estas frases extraídas de la obra los predicados nominales y verbales que encontréis:

Valiéndose del arma del lagarto, Alias la emprendió contra las rotundas ligaduras sin pensar en el daño que podía infringirse a sí misma. (página 95)

La halfling no era la única que anhelaba dormir confortablemente. (página 163)

La aventurera se volvió hacia el hombre que había hablado. Era un joven guapo, de faz rasurada, cestido elegantemente, con el cuerpo flexible y ágil de un luchador. El único ornamento que lucía era un anillo de metal encarnado […]. Pronunció la “g” de “grado” en un tono más gutural que el autóctono de aquellos confines. “Es de Aguas Profundas”, pensó la muchacha. (página 203)

La noche anterior, al volver la espadachina a La Calavera Vetusta, Dragonbait estaba de guardia cerca de la puerta de la posada. (página 261)

- Según parece – explicó Alias –, Cassana y Prakis mantuvieron relaciones amorosas antes del duelo en el que pereció el hechicero.

-¡Ah!. No puede negarse que los humanos sois fascinantes. (página 262)

- ¿Es un tónico con propiedades curativas?

La halfling agitó el frasco y esbozó una sonrisa pícara.

- Hay quien lo llama así. En realidad es un compuesto de aguamiel y licores. (página 355)

Abrió de nuevo el acceso a la estancia de Phalse e, infiltrándose en el interior, examinó el ventanuco. Estaba desguarnecido. Las protecciones parecían ser una ocurrencia de última hora del espectro, que, falto de previsión, cometió la negligencia de no volver al cuarto y aplicarle las medidas apropiadas. (página 434)

Bien, estoy seguro que habéis encontrado sin dificultad un mínimo de diez predicados nominales. Si no es así, leed con atención, buscando especialmente cualquier forma de los verbos “ser”, “estar” o “parecer”.

La trilogía continuará con el segundo volumen, titulado El espolón del Wyvern, un libro desigual, de inicio titubeante, centrado en la casi rural realidad del noble y muy estirado Giorgioni Wyvernspur, que se resarcirá con un, a mi juicio, vigoroso desenlace, a la altura del ritmo narrativo exhibido en El tatuaje azul. El desenlace llegará con El cántico de los saurios, buen colofón – que no magnífico, como sí me pareció su arranque – a la trilogía, donde se descubrirá la naturaleza del tatuaje de Alias y la misión de Dragonbait.

No dejéis de disfrutar de este libro, El tatuaje Azul, buena muestra de la enorme calidad que suelen atesorar todas las obras de este mundo fantástico, los Reinos Olvidados. Salud.

sábado, 12 de junio de 2010

El arte de la Argumentación: un debate en la Infraoscuridad

Dentro de las tipologías textuales que contemplamos a lo largo de la E.S.O., hoy repasaremos la de los textos ARGUMENTATIVOS. Los textos argumentativos pretenden convencer de forma razonada al lector para que asuma una o varias ideas del emisor. La idea sobre la que pretendemos convencer se denominará TESIS, y debe reflejarse de forma clara y concisa en el primer párrafo introductorio. A continuación, expondremos los distintos ARGUMENTOS, los motivos razonados por los que consideramos que nuestra opción es la mejor de entre las defendibles; en el arte de la polémica, que puede ser perfectamente amigable y cordial, aunque no sea lo habitual en nuestros tiempos, pesan más la calidad o cantidad de los argumentos que la fuerza bruta de quién sea capaz de gritar más o la violencia con la que se defienda cada postura.

Hay distintos tipos de argumentos, entre los cuales debéis recordar los más relevantes:

  • Hechos empíricos y datos demostrables. Apelando a verdades objetivas, de base científica, cuya veracidad puede ser comprobada por nuestros oponentes en cualquier momento.

  • Estadísticas. La estadística, recopila, analiza e interpreta datos; nuestra será la tarea de seleccionar las más adecuadas para hacer coincidir las conclusiones lógicas que se deriven de las estadísticas con nuestra tesis.

  • Comparación. Altamente subjetiva, nuestra comparación tendrá como objeto ensalzar nuestra opción al tiempo que atacamos el segundo término de comparación, “la otra”, poniendo ante el lector las virtudes que deben brillar en nuestra tesis cuando se la compare con otras opciones.

  • Opinión de un experto. Los llamados Argumentos de Autoridad recurren a una personalidad de reconocido prestigio en la materia – por su cargo, trayectoria profesional o vital o experiencia en la misma – que apoya nuestra tesis.

  • Invocación a Valores Superiores. El emisor apelará a grandes valores o ideales humanos para defender su tesis, tales como la Libertad, la Igualdad, la Solidaridad, etc. Implícitamente, además, decimos que los opuestos a nuestra tesis carecen de esos valores, o atentan contra ellos.

  • Eliminación de otras opciones. Un argumento bastante agresivo, que consiste en el ataque contra las restantes opciones que puedan tomarse en esa situación determinada; el peligro de caer en un debate sucio o malintencionado debe hacernos precavidos cuando empleemos este tipo de argumento.

  • Sabiduría popular. Recurrir a un refrán o dicho popular suele servir más como recurso estético – embellecer nuestro discurso – que como argumentación sólida, pero el apoyo de la “sabiduría de toda la vida” nunca está de más. Con todo, debemos recordar que prácticamente hay refranes para todas las situaciones, por lo que nuestro oponente podría contraargumentar plausiblemente con otro refrán o dicho similar.

El argumentativo es, quizá con el descriptivo, el más subjetivo de los textos; desde el umbral mismo de la tesis – la idea que defendemos – hasta la elección de los argumentos, la omisión de las dificultades y la enunciación de una recapitulación final en la conclusión, todo se basa en nuestra opinión. Una argumentación debe ser convincente, pues difícilmente convencerás a alguien de algo sobre lo que no estáis seguros, pero no arrogante ni avasalladora: nuestro convencimiento propio no debe excluir una dosis de humildad y de tolerancia y respeto a las ideas contrarias.

No es común encontrar un texto argumentativo dentro de una obra de fantasía épica, pero sí podemos encontrar a menudo a personajes discutiendo y argumentando, esto es, intentando acercar a sus oponentes a su “tesis” o idea que defienden, para lo que emplean motivos, razones... argumentos, en suma. Hoy ejemplificaremos esta circunstancia con el fragmento de uno de mis libros favoritos, el segundo volumen, El exilio, de una trilogía absolutamente magistral, El elfo oscuro de R.A. Salvatore, de la saga de los Reinos Olvidados. Es una discusión entre los enanos svirfneblis, pero antes, permitidme que os ponga en antecedentes para que podáis entender la discusión y, espero, animaros a leer esta espléndida obra.

Durante el primer volumen de la trilogía, La morada, el protagonista, Drizzt Do'Urden, se nos presenta como una excepción a la regla. Es un elfo oscuro, un drow, pero no es malvado, sádico y cruel como el resto de sus congéneres. Drizzt es un habilísimo guerrero, y se abre camino en la hipercompetitiva y mortífera sociedad de los drows, sintiendo a medida que pasa el tiempo mayor asco y repulsión por los modos de los suyos, que disfrutan sometiendo, asesinando y traicionando sin más motivo que la satisfacción de sus apetitos. Uno de los momentos de máxima tensión del primer volumen llega cuando, acabada su instrucción en la academia guerrera, Drizzt es integrado en una patrulla de reconocimiento que saldrá de Menzoberranzan, la ciudad drow, liderada por su cruel hermano mayor, Dinin. La patrulla encuentra una partida de pacíficos mineros svirfneblis, una raza de enanos de las Profundidades. No suponen ninguna amenaza para ellos, y es poca la ganancia que pueden obtener, pero de todas formas Dinin ordena iniciar la cacería, por el puro placer de exterminarlos. Drizzt se siente asqueado, y simula participar de la sangrienta acción, pero en realidad su acero no atraviesa a ningún svirfnebli indefenso. Todo cambia cuando el capataz de los enanos invoca un elemental de tierra para defenderse de los malvados drows que están exterminando a sus compañeros: el enorme monstruo convocado mágicamente equilibra por un momento el combate, y el capataz vislumbra la posibilidad de salvar al menos a alguno de sus mineros. Sin embargo, Drizzt combate contra el elemental y logra vencerlo con sus cimitarras y, de nuevo indefensos, los enanos son rápidamente masacrados. El hermano mayor, creyéndole tan ruin como él, le trae al capataz para que disfrute matándolo él mismo. Drizzt protesta, pero no puede reconocer sus verdaderos motivos – la compasión y el reconocimiento al valor con el que el viejo enano ha combatido y encara su destino – por la deshonra que implicaría en Menzoberranzan para su familia; en vez de eso, le dice a Dinin que sería mucho mejor dejar que ese único superviviente volviera a su ciudad para contar la historia y extender aún más la sanguinaria fama de los elfos oscuros. Dinin asiente, pero aún tiene tiempo de un último acto de maldad: le ordena a su hermano pequeño que le corte ambas manos. Desolado, Drizzt debe obedecer, no sin antes suplicar con una silenciosa mirada el perdón del enano. Mutilado, el enano se arrastra casi moribundo en dirección a su ciudad, mientras todos los drows, menos Drizzt, vuelven entre risas a su malévolo hogar.

Muchas aventuras después, la tensión se volverá insoportable, y Drizzt romperá con los suyos, abjurando de la maligna diosa Lloth y abandonando su ciudad y a su raza; desde ese momento, se convertirá en el principal enemigo de los drows, en especial de su propia familia, los Do'Urden, que se lanzarán a intentar matar a su traicionero renegado antes de que su locura les haga perder el favor de la Diosa Araña y su posición en Menzoberranzan.

Huyendo de su madre, la terrorífica matriarca Malicia Do'Urden – los drows son una sociedad matriarcal, es decir, las mujeres ostentan el poder, y son los seres más crueles e implacables que se pueda imaginar, gozando por su sacerdocio de la enloquecida diosa Lloth de terribles poderes mágicos –, Drizzt se adentra en la Infraoscuridad. Tras largas y peligrosísimas aventuras que se narran en El exilio (estos dos primeros libros son, a mi juicio, lo mejor que ha escrito Salvatore), Drizzt tomará una decisión arriesgada y desesperada: pedir asilo en la ciudad de los peores enemigos de su raza, los enanos svirfneblis. Precisamente los mismos a los que, años atrás, él había ayudado a masacrar.

Drizzt se entrega voluntariamente, y los enanos de las profundidades lo apresan sin miramientos, pero sin crueldad. Se disponen a ejecutarlo sin contemplaciones, pero uno de los consejeros siente curiosidad por la inaudita escena de un drow acercándose en son de paz y desarmado a la patria de los svirfneblis. Interrogándole secamente, Drizzt intenta hacerse entender, pero al final menciona el episodio de los mineros. Enfurecido, el svirfnebli está a punto de matarlo allí mismo, pero se retiene y manda llamar a alguien; poco después, aparece Belwar Dissengulp, que así se llamaba el capataz de aquel día de infausto recuerdo. Belwar reconoce los ojos violetas del guerrero drow que pudo matarlo, y no quiso, y en los que leyó compasión y dolor cuando tuvo que obedecer la orden de cortarle las manos. Drizzt, por su parte, contempla extasiado como, donde él esperaba ver muñones, resplandecen un martillo y una pica de mithril, mágicamente unidos a los brazos del capataz.

La discusión se produce cuando el consejo de los svirfneblis está a punto de expulsarle de la ciudad, arrojándolo de nuevo a la Infraoscuridad y al vengativo acoso de su madre; Belwar intenta, en vano, convencer a sus compatriotas para que no tomen esa terrible decisión:

- Y tú has demostrado ser un amigo leal, Drizzt Do'Urden – manifestó el soberano -. Nuestras vidas se han enriquecido con tu presencia.

Drizzt hizo una reverencia, agradecido por las bondadosas palabras del rey. Pero Belwar entrecerró los párpados y frunció la ganchuda nariz, porque comenzaba a adivinar los propósitos del soberano.

- Por desgracia – dijo el rey Schnicktick, que en vez de mirar al elfo dirigió una mirada de súplica a los consejeros -, ha surgido un problema...

- ¡Magga cammara! - gritó Belwar, para sorpresa de todos los presentes -. ¡No!
El rey y Drizzt miraron al capataz, incrédulos.

- ¡Pretendéis echarlo! - le dijo Belwar a Schnicktick, en un tono acusador. [...]

- Supongo que has oído hablar de las presuntas actividades de los drows en los túneles cercanos a nuestras fronteras orientales, ¿verdad? - le preguntó el rey a Drizzt.

El joven asintió.

- Nos hemos enterado del propósito de estas actividades – explicó Scknicktick. […] - Tú, Drizzt Do'Urden, eres la causa.

- Mi madre me busca – declaró el drow.

- ¡Pero no te encontrará! - rugió Belwar en un desafío dirigido tanto al soberano como a la madre desconocida de su amigo -. ¡No, mientras seas huésped de los enanos de Blingdenstone!

- ¡Belwar, ya es suficiente! - le reprochó el rey Schnicktick. Miró a Drizzt con una expresión más tranquila -. Por favor, amigo Drizzt, debes comprenderlo. No puedo arriesgarme a una guerra con Menzoberranzan.

- Lo comprendo – dijo Drizzt, de todo corazón -. Iré a recoger mis cosas.

- ¡No! - protestó Belwar -. Somos svirfneblis. ¡No abandonamos a los amigos cuando se presenta un peligro! ¡Drizzt Do'Urden nos ha dado su amistad, y nosotros lo echamos! ¡Magga cammara! Si tan dispuestos estamos a renunciar a la lealtad, ¿cómo podemos considerarnos mejores que los drows de Menzoberranzan?

- ¡Silencio, muy honorable capataz! - gritó el rey con un tono que ni siquiera el empecinado Belwar pudo pasar por alto - ¡No ha sido fácil tomar la decisión, pero es definitiva! No arriesgaré la seguridad de Blingdenstone en beneficio de un elfo oscuro, por muy amigo que sea. - Schnicktick miró a Drizzt -. Lo lamento de todo corazón.

(R.A. Salvatore, El elfo Oscuro II, El exilio, páginas 457-458, Timun Mas)


El rey fundamenta su tesis – echar a Drizzt de la ciudad – en un argumento contrastable: los drows le buscan e irán a la guerra si no les es entregado. Su argumentación se refuerza con la sabiduría popular, pues en su mundo, los drows son conocidos y temidos por su maldad y por lo implacable de sus sangrientas venganzas. Además, emplea un argumento de Eliminación de otras opciones: un soberano prudente y sensato no puede ir a la guerra por un solo individuo, sobre todo cuando ni siquiera es súbdito suyo.

Belwar expone primero un hecho demostrable: Drizzt se ha comportado muy bien con ellos desde su llegada a la ciudad. Después, realiza una velada comparación (y vosotros pretendéis echarlo) entre ese buen comportamiento y el pago que los enanos pretenden darle: la expulsión. Con todo, podéis comprobar como la apasionada argumentación de Belwar se basa en la Invocación a Valores Superiores: la Lealtad, la Hospitalidad y, sobre todo, honrar la Amistad que le une al elfo oscuro. Según su razonamiento, actuando como sugiere el rey, los svirfneblis actuarán deslealmente, no cumplirán los deberes del buen anfitrión – la Hospitalidad es sagrada para todas las castas de los Enanos – y, sobre todo, se comportarán como malos amigos.

La arenga de Belwar, como habréis visto, no surte efecto, y no logra modificar la opinión del consejo. La tesis que se cumple es la del rey enano: Drizzt es expulsado, y Belwar asume la validez de esa tesis no cuestionando esa decisión. A pesar de todo, no renegará de su propia opinión – que no debe abandonarse a los amigos en las dificultades – y, cuando Drizzt salga de Blingdenstone, le acompañará en su viaje, iniciando juntos una serie de memorables aventuras. Adentraos en ellas, no os arrepentiréis. Espero que las argumentaciones no tengan misterio alguno para vosotros ahora. Salud.

sábado, 8 de mayo de 2010

Las Oraciones Subordinadas Adverbiales en los Reinos Olvidados.

Un tema duro, las oraciones subordinas adverbiales. Normalmente, solemos enfrentarnos a ellas hacia el tercer trimestre de 4º de ESO, y desde el primer encuentro maldecir al profe (los comentarios están abiertos XD) y al inventor de la sintaxis suelen ser tópicos hasta el final del curso. Para repasar este tema, emplearé una trilogía de los Reinos Olvidados, una saga semejante a la Dragonlance, pero ambientada en el mundo fantástico de Faërun. La saga, obra de R.A. Salvatore, se titula El Valle del Viento Helado. Publicada hace hoy 20 años, constituyó un hito de la saga, pues introdujo al que sería su personaje más popular y carismático, el elfo oscuro Drizzt Do'Urden. De la malvada raza de los drows, Drizzt nació en Menzoberranzan, la tenebrosa ciudad drow en la Infraoscuridad, y rehuyó la maldad innata de los suyos para exiliarse y convertirse en un valeroso montaraz defensor de la Justicia. Os invito a que sigáis sus aventuras en las inhóspitas tierra del Valle del Viento Helado, en compañía de otros personajes absolutamente memorables, como el rey enano Bruenor Battlehammer, el temible bárbaro Wulfgar, la valerosa Cattie-Brie y el taimado halfling Regis, también llamado "Panzaredonda".



Pero centrémonos en el objetivo del post: el repaso de la subordinación adverbial y la selección de ejemplos obtenidos de esta trilogía. Primero, una presentación con la teoría que debemos tener presente. Si me permitís el muy friki símil, Nueve Anillos tenían los Reyes Humanos (Tolkien dixit) y Nueve son las Subordinadas Adverbiales:



Tras la teoría, veamos los ejemplos seleccionados del texto que nos ocupa. La trilogía se compone de tres libros, La piedra de cristal, Ríos de Plata y La gema del halfling, aunque Timun Mas los editó hace tiempo en un único volumen de coleccionistas.

Or. Sub. Adv. TEMPORALES.

Los bárbaros habían acabado de montar el campamento cuando Drizzt se acercó a su perímetro exterior.
(La piedra de cristal, cap. 7, pág. 77)


Or. Sub. Adv. LOCATIVAS.

El estandarte de Akar Kessel ondeará muy pronto donde hoy se erigen vuestras malditas ciudades de pescadores y desarrapados, chusma olvidada de los Reinos...
(La piedra de cristal, cap. 18, pág. 187)

Or. Sub. Adv. MODALES.

Artemis Entreri se deslizó por las sombras de las entrañas de Calimport sin que sus pasos levantaran el mínimo sonido, tan silencioso como una lechuza planeando sobre un bosque al anochecer.
(La gema del halfling, cap. 16, pág. 911)


Or. Sub. Adv. FINALES.

Intentó invocar la imagen de Regis, para que su rabia se disipase pensando en que Drizzt y él tenían asuntos mucho más importantes que atender...
(La gema del halfling, cap. 4, pág. 759)



Or. Sub. Adv. CAUSALES.


Los hombres de la tribu que eran sorprendidos tierra adentro por las primeras nevadas y que no podían seguir el curso del reno hacia el mar, buscaban a menudo refugio en Evermel, porque los tibios vapores de la charca hacían soportable, si no agradable, la temperatura de los alrededores.
(La piedra de cristal, cap. 21, pág. 223).


Or. Sub. Adv. CONSECUTIVAS.


Los marineros no tardaron en regresar con las buenas noticias de que Easthaven aún no había sido arrasada por la oscuridad, así que se enviaron con enorme cautela tripulantes a tierra en busca de provisiones.
(La piedra de cristal, cap. 24, pág. 260)


Or. Sub. Adv. CONDICIONALES.


Dendybar no se sentía preparado para enfrentarse en ese momento al espectro, pero no podía rebatir la danza de las llamas. Si no ponía toda su concentración en someter al espíritu de Morkai, el espectro de su viejo maestro desgarraría el hechizo que le subyugaba y se cobraría debida venganza del discípulo que había planeado su asesinato.
(Ríos de plata, cap.4, pág. 422)


Or. Sub. Adv. COMPARATIVAS.

El paso del viento entre los pilares envolvía el ambiente con un gemido misterioso y triste, [...] y parecía recordar a los visitantes su condición de mortales, como si los monolitos se burlaran de su breve vida en comparación con su existencia eterna.
(Ríos de Plata, cap. 18, pág. 609.)


Or. Sub. Adv. CONCESIVAS.


Regis se precipitó hacia la puerta, aunque sabía a ciencia cierta que estaría cerrada con llave...
(La gema del halfling, cap. 17, pág. 930)



Con esto concluimos el breve repaso. Espero que os animéis a conocer esta hermosa trilogía, repleta de aventuras, batallas, hechicería, traiciones y giros sorprendentes. Como ya os he dicho, aparecen en ella algunos de los personajes más memorables de Faërun. Ah, y, por supuesto, que las subordinadas adverbiales os resulten algo más sencillas y accesibles ahora. Salud!