Minas Tirith: Ciudad de Reyes
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sábado, 20 de noviembre de 2010

Los adverbios, entre la Fundación y el Imperio

En este post hablaremos sobre Fundación e Imperio (Foundation and Empire, 1952), continuación a Fundación, de la que ya os hablé en una entrada anterior, segunda parte de la trilogía de la Fundación de Isaac Asimov. Ya en aquella ocasión os ensalcé las enormes virtudes de este escritor nacido en 1920 en la entonces Unión Soviética – hoy, Bielorrusia – y nacionalizado después estadounidense, una de las figuras canónicas y clásicas en todas las clasificaciones del género de la ciencia-ficción. En la ocasión de “Fundación, una Saga con mayúsculas” empleé ejemplos de toda la trilogía, pues yo la había conocido en un único volumen editado hace poco por DeBolsillo. En este post, por el contrario, emplearemos sólo el segundo de los libros que componen la trilogía, Fundación e Imperio, para aclarar el sencillo concepto que repasaremos: los adverbios.

Un breve recordatorio: hacia el final de Fundación se habían cumplido los doscientos primeros años del Plan Seldon. Las predicciones de la psicohistoria se habían cumplido, y los dirigentes de la Fundación, desde los tiempos del ya mítico y legendario Alcalde Salvor Hardin, se habían enfrentado con éxito a las sucesivas crisis Seldon. Habían conservado su independencia frente a la pujante Anacreonte; más aún, habían extendido sus tentáculos tecnológicos enmascarados bajo una pátina religiosa. Llegó el punto de reclamar su hegemonía y someter a los Cuatro Reinos. Y la expansión había continuado, esta vez no de la mano de Misioneros, sino de los curtidos y arriesgados Comerciantes, una suerte de exploradores, príncipes mercaderes, que recorrían la Galaxia abriendo rutas comerciales y extendiendo el poderío de la Fundación. El más grande de todos ellos, por supuesto, el gran Hober Mallow. Finalmente, incluso la poderosa República de Korell se sometió a los dictados de Términus. El camino hacia el Segundo Imperio previsto por Seldon continuaba expedito.


Arranca Fundación e Imperio, y ese va a ser precisamente el enfrentamiento en torno al cual se articulará la primera parte de este magnífico libro de Asimov: la emergente Fundación es una suerte de Roma tras completar la dominación de la península itálica y presta a enfrentarse a la decadente pero aún imbatida Cartago. En este caso, los restos del Imperio Galáctico son ese León, viejo y cansado, pero aún mortífero y aplastante en su superioridad militar, económica y logística. El peligro para la Fundación es doble, pues ocupa el trono en Trántor, la colosal capital Imperial, el que será último gran Emperador, Cleón II. Además, sirve a este gran monarca un joven y competente militar, Bel Riose, llamado también a ser el último de su estirpe: los grandes Generales Imperiales, servidores de la Nave y el Sol, emblema del Trono de Trántor.

El enfrentamiento entre la Fundación y el Imperio, acaudillado por el fogoso Riose, estaba previsto en el magno plan matemático de Hari Seldon como el momento de máxima tensión, en el que habría más posibilidades de fracaso: en caso de un fracaso de la Fundación, el Plan Seldon no llegaría a cumplirse, y la última esperanza de sobrevivir al Caos y la Anarquía que sobrevendrían a la inevitable caída de ese Imperio decadente se habría desvanecido. Por ello, Asimov nos sumerge en unos acontecimientos de los que depende el destino de la Humanidad, con ese estilo al que tantos reprochan su falta de “belleza” literaria, su nulo lirismo, y su poco o nulo interés por las descripciones de usos o costumbres que se aparten de la trama principal. Todo ello es cierto, pero sus virtudes son también muchas: personajes complejos y profundos, tramas planteadas de forma policíaca, resueltas tras momentos de enigmas, intrigas o probabilidades sugeridas. Me gusta mucho leer a Asimov, es comprensible y resulta cercano, transparente, y escribe con una sobriedad que le permite introducirnos en tramas complejas, donde a veces especula sobre futuras tecnologías o adelantos desde sus profundos conocimientos científicos, sin pecar nunca de denso, rebuscado o pedante.

El enfrentamiento entre la Fundación y el Imperio, cuya resolución conoceréis si os animáis a aventuraros en las páginas de la saga, es, os decía antes, uno de los dos principales ejes de Fundación e imperio. El segundo, que ocupa la segunda parte del libro, trata sobre el surgimiento del Mulo.

El Mulo es un personaje impagable. Aunque solo fuera por él, valdría la pena haberme leído la saga de la Fundación: afortunadamente, las virtudes de esta son muchas más, pero el Mulo es un personaje que no podré olvidar jamás. Además, os diré algo: esta segunda parte de Fundación e Imperio, la referida al Mulo, es una de las más brillantes y maravillosas obras de ciencia ficción que nunca he leído. Y, por lo que he leído navegando por la red o comentando con auténticos especialistas de Asimov – impagable el servicio de asesoramiento de los encargados de la librería Gigamesh para adentrarte en la saga, o para cualquier cosa relacionada con ciencia ficción y fantasía: no dejéis de visitarla, está en Arc de Triompf, línea 1 –, no soy el único que opina así. Una pieza maestra. Inigualable. Magistral. Tremenda. Trepidante. No quiero anticiparos nada sobre el argumento: detestaría destrozarle a alguien al que le apetezca – como siempre, ahora o en cualquier otro momento, más adelante en vuestras vidas – sumergirse en Fundación e Imperio las sorpresas que les depara. Sólo comentaros algo. Os envidio: podéis leerlo por primera vez, sorprenderos por primera vez. Sois afortunados. Aprovechadlo.

Veamos ahora el concepto que ocupa esta entrada: los adverbios.

Los adverbios son palabras invariables que funcionan como núcleos de sintagmas adverbiales. Puede funcionar como Complemento Verbal (uniéndose con alguna función sintáctica, como por ejemplo C.C.M., al Sintagma Verbal – Predicado –), como Complemento de un Adjetivo (C.Adj.), cuantificándolo (muy preciosa) o como Complemento de un Adverbio (C.Adv.) respecto a otro adverbio (muy extensamente).

Los adverbios no tienen demasiado misterio. En clase os aconsejo que cuando dudéis entre la naturaleza adverbial o adjetival de una palabra, cambiadla de género (de masculino a femenino, o viceversa) o de número (de singular a plural, o al revés): en caso de poder hacerlo, serán adjetivos, pues, recordad, los adverbios son invariables.

En ocasiones alguien dice en clase: “son adverbios todos los que acaban en -mente”. Cierto en parte. Primero, por que hay algunas palabras que acaban en -mente en castellano y no son para nada adverbios: mente, demente o formas verbales como comente. Así que, precaución: cualquier adjetivo al que añadamos el sufijo -mente será, eso sí, siempre un adverbio. Segundo, hay muchos, un montón de adverbios que no acaban en -mente. ¿Está claro? Bien, por cortesía de Wikipedia y su artículo dedicado a esta incomprendida categoría gramatical (“El adverbio), aquí tenemos una lista con los principales adverbios de la lengua castellana:

Lugar: aquí, allí, ahí, allá, arriba, abajo, cerca, lejos, delante, detrás, encima, debajo, enfrente, atrás, alrededor, etc.

Tiempo [absoluto]: pronto, tarde, temprano, todavía, aún, ya, ayer, hoy, mañana, siempre, nunca, jamás, próximamente, prontamente, anoche, enseguida, ahora, mientras.

Tiempo [relativo]: antes, después, posteriormente, primeramente, primero, respectivamente.

Modo: bien, mal, regular, despacio, deprisa, así, tal, como, aprisa, adrede, peor, mejor, todos los adjetivos seguidos de -mente.

Cantidad o grado: muy, poco, muy poco, cada vez mas, mucho, bastante, más, menos, algo, demasiado, casi, sólo, solamente, tan, tanto, todo, nada, aproximadamente.

Afirmación: sí, también, cierto, ciertamente, efectivamente, claro, exacto, verdaderamente.

Negación: no, jamás, nunca, tampoco, negativamente...

Dubitativos: quizá(s), acaso, probablemente, posiblemente, seguramente, tal vez.

Un concepto sencillo, ¿no?. Practiquemos con un fragmento elegido de Fundación e Imperio de Isaac Asimov. Buscad todos los adverbios que encontréis en esta escena entre el Emperador Cleón II y su primer ministro, el astuto Brodig. Hay ejemplos de adverbios de Modo, de Lugar, de Cantidad, de Tiempo, de Negación...


El Emperador musitó una maldición, mientras Brodrig esperaba obedientemente. Cleón II preguntó con mal humor:

-¿Cuántos están esperando fuera?

Movió la cabeza en dirección a la puerta. Brodrig contestó pacientemente:

-En el Gran Salón espera el número acostumbrado.


- ¡Pues que esperen! Asuntos de estado ocupan mi atención. Di al capitán de guardia que así lo anuncie. Pero... ¡no, espera!, olvida los asuntos de estado. Que anuncie solamente que no concedo audiencias, y que lo haga además con expresión entristecida. Los chacales que hay entre ellos pueden traicionarse. -El Emperador esbozó una malévola sonrisa.

-Corre la voz, señor -dijo Brodrig con suavidad-, que es vuestro corazón lo que os causa molestias.

La sonrisa del Emperador seguía siendo malévola.

- Perjudicará más a los otros que a mí mismo si alguien actúa prematuramente según este rumor.

ASIMOV, Isaac. Fundación e Imperio (1952). Traducción de Pilar Giralt. DeBolsillo, 2010.

Espero que sólo sean las primeras de las muchas líneas que disfrutaréis leyendo la segunda parte de la trilogía de la Fundación. Ciencia-ficción de la más grande que se ha escrito jamás. Nos vemos en clase.

* * * * *

Despiértate del todo, que te veo dormido,

un pedazo del pecho y otro de la cabeza:

que aún no te has despertado como despierta un toro

cuando se le acomete con traiciones lobunas.


(Miguel HERNÁNDEZ. “Llamo al toro de España, en El hombre acecha (1938-39).)

30 de octubre de 2010. Centenario del nacimiento de Miguel Hernández.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Ejemplificando los Mapas conceptuales con Asimov



Este pretende ser un post transversal: es decir, intentaremos abarcar varios campos, en vez del acostumbrado esquema de concepto de clase – libro de fantasía o ciencia ficción. Espero que podáis encontrarle utilidad. Su objetivo principal es daros a conocer una sencilla y gratuita herramienta digital para realizar MAPAS CONCEPTUALES. Como sabéis, en cada curso de Secundaria nos fijamos con atención en diversas técnicas de estudio y estrategias de aprendizaje: este es el más importante ejemplo de transversalidad. Esto no os servirá sólo para lengua castellana y literatura, sino que también para ciencias sociales, naturales, matemáticas, llengua catalana o cualquiera otra de las áreas que impartimos. La herramienta es un programa informático llamado Cmaptools, que conocí el curso pasado durante un curso de formación permanente; me pareció interesante, y me gustaría hablaros de ello por si alguien más lo considera tan útil como me resultó a mí.

La herramienta es gratuita, accesible para todo el mundo desde Internet y sencillísima de usar. Si queréis descargarla, simplemente rellenad vuestros datos y apretad SUBMIT en esta página. Además, pensé en realizar un tutorial para orientaros en su uso (sólo los primeros pasos, pues el manejo se “pilla” muy fácilmente y no os llevaría más de una o dos horas acostumbraros a su interfaz), pero luego vi que era excesivo para mí, sobre todo cuando en la red abundan muchos, algunos de ellos mejores de lo que yo podría llegar a hacer jamás. Así que os dejo aquí el enlace a un extraordinario tutorial realizado por la web Eduteka.org, un portal educativo colombiano sin ánimo de lucro que contribuye extraordinariamente a la educación desde las T.I.C. Si queréis acceder al Tutorial para emplear Cmaptools, hacedlo aquí.


¿En qué consiste? Es un sencillo programa desarrollado por una universidad estadounidense (el IHMC de la West Florida University) y os permitirá realizar mapas conceptuales de una forma sencillísima. Permite crear conceptos, relaciones, enlaces causa-efecto, diagramas en llaves, conjuntos de conceptos. Me diréis: eso también se puede hacer con un boli y un papel. Añadidle ahora todas las funcionalidades de la informática, accesibles desde un menú muy simple: formas, colores, formato de letras, mover, copiar, equivocarse, corregir, ampliar; además, interactividad total: en vuestros mapas conceptuales podrán entrar fotos, documentos externos – hojas de cálculo, textos, presentaciones, vídeos, sonidos, etc. - o links a Internet. Para trabajar con Cmaptools no hay más que descárgarselo; una vez instalado en el ordenador – no ocupa ni el 5% del más miserable y simplón de vuestros juegos, y podría moverlo el ordenador de Octavio Augusto – podéis trabajar y guardar vuestros mapas conceptuales en vuestro equipo o en el servidor común de Cmaptools, poniendo – siempre si lo deseáis, y en caso de que lo hicierais siendo menores, que lo supieran vuestros padres o tutores – vuestras creaciones al alcance de la comunidad global. Todo el proyecto se inspira en las licencias Creative Commons y el intercambio libre: la información (como el tutorial que os he enseñado, el propio programa o los mapas conceptuales que yo he desarrollado empleándolo) se ofrece de forma gratuita para su distribución libre, siempre sin ánimo de lucro – es decir, no se se espera obtener beneficio alguno, pero no queremos que nadie “venda” nuestra obra – y reconociendo en todo caso la autoría. Estamos cambiando el mundo. Además de puerta para innumerables vicios y desmanes, y de sede de múltiples peligros, Internet también ha cambiado la creación y la divulgación de la cultura y el conocimiento para siempre. Aprovechad las infinitas opciones que se os ofrecen.

Bien, volviendo a los mapas conceptuales: es una estrategia de estudio útil. Ejercita el impacto visual, y apoya vuestra propia construcción del conocimiento. En vez de estudiaros un tocho que no entendéis, realizando el mapa conceptual primero tienes que “entender” lo que te han explicado. Después “seleccionarás” lo más importante o relevante. Tras esa jerarquización se establecerán las relaciones: causa, efecto. Enumeraciones. Cronologías. Todo lo que pueda sintetizar una explicación y simplificar la base que debéis interiorizar. Si además podemos aumentar el impacto visual, aún mejor. La realización de mapas conceptuales, además de los resúmenes, subrayados y demás técnicas de estudio, es imprescindible si queréis avanzar académicamente. Practicad. Y si consideráis el Cmaptools engorroso, o difícil, o simplemente inútil, olvidadlo... pero no la técnica de los mapas conceptuales. Eso sí que es inexcusable. Observad el ejemplo más sencillo que he googleado hace un rato:

Bueno, para acabar, y como engarce con el sentido general del blog, os mostraré dos ejemplos de mapas conceptuales que he hecho empleando el Cmaptools. El primero es uno muy simple, más una línea cronológica que no un mapa conceptual: es el orden de lectura recomendado para las obras de Isaac Asimov. Asimov redactó un texto de tres páginas en 1988 para “ordenar” todas sus obras de ciencia ficción. Leí ese texto, extraje el orden de los títulos, los agrupé en sagas, y los ordené en mi mapa conceptual para que un simple vistazo (de izquierda a derecha) permitiera ver el “concepto”: en qué orden se leen esos libros. Sirve solo como ejemplo de las utilidades y posibilidades visuales y esquemáticas del programa. Realizarlo no me llevó más de media hora, y debéis reconocer que visualmente, no carece de atractivo.

Primer mapa conceptual: Orden de lectura de Asimov

El segundo Cmap que os he colgado es uno más desarrollado, con más conceptos, proposiciones y relaciones: se trata de una explicación completa de la Familia Indoeuropea. Antes de empezar a chillarme, recordad que es un mapa conceptual concebido para alumnos de Bachillerato y que simplemente quiere ejemplificaros algunas de las cosas que se pueden hacer con este programa gratuito. Como veis hay mucha explicación, textos y conceptos: pero os garantizo que el libro de texto de dónde saqué la teoría era aún más largo, engorroso y difícil de estudiar. Con el mapa (que, como podéis ver, se puede exportar como imagen, .pdf, ajustar el tamaño para que no salga tan mastodóntico, imprimir, etc.) facilitamos significativamente estudiar este concepto: la familia lingüística indoeuropea. Quizá me quedó demasiado chillón: pensad que yo mismo estaba aprendiendo a emplearlo en aquella época.

Segundo mapa conceptual: La familia indoeuropea.

Animaos a conocer este programa, y practicad en cualquier caso los Mapas conceptuales, en mi asignatura o en cualquier otra, ya mejor que más tarde.. Espero que os haya sido útil, pasad buen fin de semana, nos vemos en clase.

* * * * *

Frontera de lo puro, flor y fría.

Tu blancor de seis filos, complemento,

en el principal mundo, de tu aliento,

en un mundo resume un mediodía.

(Miguel HERNÁNDEZ. “Azahar”, en Perito en lunas (1933).)

30 de octubre de 2010. Centenario del nacimiento de Miguel Hernández.



martes, 26 de octubre de 2010

Los elementos de la narración en "Sally" de Asimov.

A principio de curso, introdujimos a vuestros compañeros de 1º de ESO en el concepto de las NARRACIONES. En su nivel más simple, el que vimos con vosotros y que sólo os recuerdo a los demás, la narración es un texto en el que se explican los hechos que les ocurren a unos determinados personajes en un tiempo y espacio delimitados. El tema será precisamente qué les ocurrirá. Los personajes, a aquellos – ¿os habéis enterado que la R.A.E. ha fulminado la acentuación diacrítica en los demostrativos? - a los que les suceden esas cosas que explica el tema. El tiempo, cuándo les ocurrirá, y el espacio, dónde se desarrollarán los acontecimientos. Cuatro elementos básicos de las narraciones: tema, personajes, espacio y tiempo.

La estructura más simple es la siguiente: planteamiento, nudo y desenlace. En el planteamiento, se presentan los personajes, el tiempo y el espacio, y se presenta el tema o anécdota; en el nudo o desarrollo, sucede la anécdota, los hechos narrados, los problemas a los que se enfrentan los personajes. Por último, en el desenlace se resuelven los conflictos creados durante el desarrollo y se alcanza el final de la narración.

Además, en este primer momento distinguimos entre dos tipos de NARRADORES: primero, el narrador omnisciente o externo, que narra en 3ª persona gramatical sin participar en la historia, desde fuera y que sabe todo cuanto ocurre en la narración; segundo, el narrador protagonista o interno, que emplea la primera persona gramatical (yo, nosotros) e interviene en la historia, desde dentro.

Para ejemplificar este sencillísimo concepto os traigo un cuento de Isaac Asimov, patriarca de la ciencia ficción del que ya os hablé hace poco, hermoso, brevísimo y que puede ocuparos menos de una hora de vuestro tiempo, y depararos, creedme, un auténtico placer. Su título es “Sally”, y yo lo descubrí en la maravillosa recopilación El robot completo, editada en 2008 por Luis G. Prado, director de la editorial Alamut. Merece mención su labor, no sólo en esta obra, sino en cualquiera que lleve su sello: ciencia ficción de calidad, atendiendo no sólo a figuras consagradas, sino también a promesas, jóvenes, experimentales y auténticos outsiders; magníficas traducciones, una corrección impecable, libros hermosos en su formato... Reíros – sé que lo haréis, aunque no os invite XD -, pero los que amamos los libros agradecemos la labor de editores como Luis, que completan su labor con un contacto extraordinario con sus lectores y clientes. En fin, me desvío, como siempre. Decía que hoy os iba a hablar de este breve cuento de Isaac Asimov titulado “Sally” para ejemplificar los elementos de la narración.

“Sally” es un texto narrativo porque se nos cuenta qué les ocurre (tema) a unos personajes en un espacio y un tiempo determinados. Veamos, además, su estructura de planteamiento, desarrollo y desenlace al tiempo que somos más específicos.

En el planteamiento de su cuento, Asimov nos presenta a sus principales personajes: un agradable anciano llamado Jacob – o Jake – Folkers; un malvado empresario, el señor Gellhorn; una secretaria, la señora Hester, y, sobre todo, 51 coches-robots, inteligentes y automáticos, uno de los cuales se llama Sally – sí, tienen género diferenciado: los todoterrenos eran chicos y los descapotables, chicas, por ejemplo –. Se nos presenta el tema: el anciano Jake tiene una granja donde “cuida” de los coches-robots retirados o desechados. Se han convertido en piezas de coleccionista, y sus motores y cerebros positrónicos (la “mente” de los robots, tal y como los imaginó Asimov en la década de 1940: alucinante) son muy codiciados. El malvado señor Gellhorn – siendo un relato tan breve, Asimov va al grano: desde que abre la boca, se nota que es malo con malicia, a mala baba – quiere comprárselos, y el anciano Jake se niega y lo echa de allí.

También se nos presenta en este planteamiento el ESPACIO (esa especie de ONG para coches robots que Jake ha montado en su granja) y el TIEMPO (el futuro robótico que imagino Asimov: para que me entendáis, imaginaos Estados Unidos hacia el 2200, más o menos).

Pasemos al desarrollo o nudo, donde se producen los acontecimientos planteados antes: Gellhorn – el malo – no acepta la negativa de Jake y decide robarle lo que desea por la fuerza. Dos días después, se presenta con unos matones y, a punta de pistola, le obliga a llevarlo hacia los garajes donde descansan los coches-robots, inteligentes, automáticos, poseedores cada uno de su personalidad, sus manías, rarezas, gustos infantiles, tragedias... Sobre el resto de lo que ocurre en el desarrollo y todo lo que se resuelve en el Desenlace o Conclusión, eso es cosa vuestra. 15 páginas. Eso es todo. Un cuento al que realmente vale la pena asomarse, casi sin esfuerzo y sin apartaros demasiado tiempo de la misión de despoblar Italia con el Assassin's Creed o de ganar seis Champions con el Racing en el Fifa. Que ya os vale. Si le echáis un vistazo, desde la primera línea veréis que clase de narrador es, y encontraréis todos los elementos de la narración casi antes de pasar la página. ¿Seréis capaces, no? Hasta la próxima, salud a todos.

lunes, 18 de octubre de 2010

Fundación, una Saga con Mayúsculas


Bueno, la primera entrada del blog de este nuevo curso 2010-2011. Demasiado ha tardado, por lo que parece lógico iniciarla con una disculpa por la tardanza. Intentaremos que no se espacien tanto en lo sucesivo.

Meses de descanso, desconexión y relax, pero en los que de vez en cuando he pensado en vosotros - ¡qué obsesión! - y en nuevos libros que comentar en esta bitácora. La entrada de hoy la dedicaré a una gran obra que descubrí en Menorca durante estas vacaciones: la saga de la Fundación, de Isaac Asimov.

En un blog que pretende iros descubriendo algunos libros de ciencia ficción (y, también, de fantasía épica, aunque quizá más adelante abarquemos nuevos géneros, a vuestra discreción), hablar de Isaac Asimov son palabras mayores: es, indiscutiblemente, uno de los autores más grandes del género, creador con mayúsculas de una cosmogonía y un universo maravilloso, magníficamente esbozado en todos sus estratos – topografías, Historia, costumbres, innovaciones tecnológicas, religiones, sociológico, etc. -, poblado por personajes inolvidables, en los que se suceden infinidad de aventuras, intrigas, revoluciones, guerras y sucesos descritos con una prosa ágil, rica pero accesible, y con un ritmo que, os lo garantizo, engancha al lector en una de las más hermosas adicciones que puedo concebir.

Descubrí esta saga en una edición de bolsillo, accesible y bien cuidada, que publicó DeBolsillo en marzo de este año: la Trilogía de la Fundación. Hoy solo quiero hablaros del primero de los relatos que originaron la saga, el primer volumen, titulado simplemente Fundación. Asimov, profesor universitario, científico y humanista y, probablemente una de las mejores mentes del siglo XX, intentó, en sus propias palabras, narrar “una historia del futuro”. Fundación empieza en los últimos días del Imperio Galáctico, que ha regido los destinos de la Humanidad – diseminada por toda la galaxia en hasta 25 millones de mundos habitados – durante doce mil años. Un matemático, el doctor Hari Seldon, desarrolla una ciencia matemática, la psicohistoria, con la que predice el futuro, y contempla el colapso del Imperio y un posterior período de anarquía que durará 30000 años. Para minimizar los daños, crea en el extremo más alejado del confín de la galaxia una Fundación, una colonia, un reducto de científicos, técnicos y sabios que formarán los cimientos de un nuevo Imperio. Sin embargo, el destino de la Fundación, la pequeña colonia establecida por Seldon en el planeta Términus no será nada fácil, y la psicohistoria predice enormes dificultades durante mil años hasta poder alcanzar su gran destino de hegemonía. La novela escrita por Asimov nos muestra esos primeros años de la Fundación: un pequeño planeta, sin apenas materias primas, rodeados de enemigos que, independizados del Imperio, combaten entre sí y amenazan la pequeña colonia. Sus primeros enfrentamientos, la astucia con la que los dirigentes – el alcalde Salvor Hardin, el príncipe mercader Horbert Mallow, la familia Darrell – se enfrentan a las crisis es absolutamente enganchante. Su estructura es casi detectivesca, policial, y los muchos enigmas encajan finalmente a la perfección. Además, los protagonistas de la Fundación no son los únicos garantes del plan de Hari Seldon para la reconstrucción del Imperio: el psicohistoriador fundó una Segunda Fundación en algún oculto lugar de la Galaxia. Su misión, siempre en la sombra, siempre de incógnito, será velar por el triunfo de la primera Fundación y lograr el renacimiento del Segundo Imperio Galáctico.

Creo que es obvio que os recomiendo encarecidamente su lectura. Lo hago, además, antes de la inevitable popularidad añadida que supondrá su adaptación al cine: sí, harán una película, aunque, por las características de la serie, algunas de ellas inadaptables al séptimo arte, y por el – escalofriante – perfil del director que han elegido, Ronald Emmerich, soy bastante pesimista con lo que saldrá de ahí. Miedo me da la visión que puede tener de la psicohistoria y de las hazañas de la Fundación el realizador de joyas como Soldado Universal de Van Damme, Godzilla – sí, ese – o 2012, una de las mejores comedias que he visto en mucho tiempo. En fin, el tiempo lo dirá, pero si hay que guiarnos por mi intuición – y por la de miles de seguidores que chillan indignados por todo Internet ante la previsible profanación de su saga -, prefiero el libro a la película. Y teniendo en cuenta que ni la han rodado, os dice en qué alta estima tengo la obra de Asimov.

Entusiasmado y casi bordeando el spoiler, casi había olvidado relacionar esta obra con alguna de las clases con las que, de nuevo, os machaco tres veces a la semana. Puro sadismo. La lección será sencilla, la hicieron vuestros compañeros de 1º de E.S.O. esta misma semana, por lo que no es más que, para empezar, un rápido repaso a un concepto sencillo: cuando deben emplearse las MAYÚSCULAS en castellano.

En primer lugar, obviamente, al iniciarse una frase, y después de un punto, tanto seguido como aparte:


S
us ojos vagabundearon por el despacho y contemplaron el material almacenado en los ordenadores a los que sólo Seldon y Amaryl tenían acceso. Aunque alguien lograra acceder a él por casualidad, todos los datos estaban expresados en una simbología inventada que sólo ellos podían entender. (Hacia la Fundación, página 13).

En segundo lugar, en todos los nombres propios, sean de persona – antropónimos - (Salvor Hardin, Gaal Dornick, Hari Seldon, Arkady Darrell), de lugarestopónimos - (Trantor, Anacreonte, Términus) o de animales (ahora mismo no recuerdo ninguna mascota en la saga de Fundación, me sabe mal).

Además, deben ir en mayúsculas las instituciones u organismos oficiales: el Primer Imperio Galáctico, el Gobierno de Términus, la Alcaldía, la Prefectura de Anacreonte o, por supuesto, la Segunda Fundación.

También pondremos mayúsculas en las siglas, por ejemplo, en DGE, el Día Galáctico Estándar o la E.F., Era Fundacional. Lo mismo sucede con los números romanos, como los empleados con los Emperadores: Cleón II, y añadiremos un ejemplo sencillo: el ciclo de la Fundación recibió el I Premio Hugo a la Mejor Serie de Ciencia Ficción de todos los tiempos en 1966. Eso, en números romanos, sería algo así como MCMLXVI.

Se ponen en mayúsculas los títulos nobiliarios o cargos públicos oficiales: el Alcalde, el Emperador, el Canciller, el Presidente, etc.

Espero que alguien se anime a conocer la obra: si no, estad seguros que pronto oiréis hablar de ella, en su salto a las carteleras. Un placer estar aquí de nuevo, nos iremos viendo. Un abrazo, bienvenidos al nuevo curso en el Oikumene.